La acción del baile: cómo socializar bailando

Las formas de socializar de las personas actualmente han cambiado. Internet ha hecho algunas contribuciones positivas a ello y otras que quizá sean negativas, el caso es que hemos cambiado nuestras formas de socializar, los grupos de amigos no suelen ser siempre los  mismos y si son los mismos deben ser en contados casos, la gente se dispersa y a medida que uno crece todavía más, los intereses personales están por encima de los intereses colectivos, y ya casi nos hemos acostumbrado a ello porque nadie lo cuestiona, uno simplemente vive y se relaciona como puede.

Esa es la palabra se relaciona como puede. En la medida de sus posibilidades porque opciones no son mayoría pese a que vivimos en un mundo sobrepoblado, da la sensación de que la gente no habla con la gente. Las personas buscamos a veces tener amigos pero luego somos poco comunicativos con el vecino que vive al lado y es que las formas de acceder a la intimidad de las personas son distintas ahora.

Las formas de socializar con el baile

Las clases de baile son un espacio que parece aportar aspectos positivos a ese fin. La gente asiste a grupos de baile con el deseo de aprender  a moverse pero muchas veces el deseo real no es más que el afán por conocer gente, por interactuar con otras personas, con las que, a diferencia de nuestro vecino o de aquellos conocidos que van por la calle, nos une algo tan especial o significativo como puede ser el interés por aprender a bailar.

Cierto es que encontrar afinidad entre las personas cuesta y a veces los salones donde la gente aprende a bailar también son espacios donde la gente aprender a comportarse como personas. Se hablan de distintos temas y hay gente diversa desde amas de casa hasta jubilados, chavalas jóvenes y hombres casados con un trabajo estresante y que solo buscan desconectar, asiste también gente soltera, sin compromisos y que buscan fomentar el deseo de ir a bailar. Quienes asisten a las clases de baile saben que la posibilidad de socializar ahí son mucho mayores que en cualquier otra parte. Eso les permite tener una ventaja. Las relaciones se van dando de manera espontánea y de pronto resulta que al cabo de un tiempo ya tenemos otro tipo de contacto con determinadas personas, ya sabemos los nombres y parte de la vida de los demás, algo que quizá antes nadie habría podido imaginar pues uno no iba a escuelas de baile, sino más bien ocurría que uno se llevaba la lección aprendida a la discoteca o al salón de baile, además que tampoco había un afán por querer aprender otros ritmos pertenecientes a otras culturas.

Los tiempos han cambiado

En la medida que las formas de socialización han ido cambiado  han ido surgiendo propuestas alternas a los amigos de toda la vida, a los amigos del barrio o al vecino que estaba ahí para apoyarnos de manera incondicional ante una circunstancia inesperada. Los espacios de baile además de otros nuevos espacios comprenden los nuevos escenarios de socialización. Son los tiempos que vivimos.

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